No oir nada, ver, obervar, sin escuchar nada, notar como el silencio me envuelve poco a poco. Sola pasear por la playa y mirar al cielo, donde las gaviotas vuelan a lo lejos. Sentir como las olas rompen en la orilla una tras otra a un ritmo pausado. Percibir la fria arena bajo mis pies y la brisa acariciar mi cara. Oler el aroma del agua fresca, no pensar, solo dejarme llevar por mis sentidos en un total silencio. Mis pies caminan hacia el mar, el agua sube por mi cuerpo a cada paso. Y el silencio me funde cada vez más en su abrazo. Ya no veo las gaviotas volar, mis pies son envueltos en agua como mi cuerpo. El aroma del mar desaparece. El silencio me envuelve en el más oscuro lugar. La muerte viene a por mi. Mis brazos y mis piernas luchan para conseguir que salga del agua. En la orilla el sonido de las olas me cubre como un manto pesado. Vuelves a escapar de mi, mientras yo te sigo con desespero.
Cada palabra tuya hace revivir mi alma muerta. Cada sonrisa tuya hace latir a mi débil corazón. Cada latido tuyo es musica para mis oidos. A cada gesto tuyo me hago más fuerte. Cada beso tuyo me hace más feliz. Tu lo eres todo para mi.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
Para unos rutina, para otros cambios.
La luz de la mañana impregnaba con fuerza toda la habitación. El sonido del roce de la cortina con el suelo la despertó de su dulce sueño. Medio dormida extendió su mano por la cama buscando su cuerpo. Al no encontrarlo se entristeció, recordaba como había sentido el calor de su cuerpo por la noche. Los resquicios del sueño se apagaron y con ello se dijo que aquello era imposible. Tumbada en la cama tenía la mirada perdida en el techo. Tenía que levantarse, sabía que no podía quedarse así. Volvió la cara para mira el reloj las siete hora de levantarse. Recorre la habitación sin pensar y se mete en la ducha. Los recuerdos se le vienen a la cabeza y una lagrima lucha por salir de sus ojos. No puedo llorar se repite una y otra vez, debo seguir adelante. Por la calle de camino al trabajo, ve a una pareja andar cogidos de la mano, los niños corren de camino al colegio haciendose bromas unos a otros. Sus madres empiezan ha hacer sus tareas, el metro repleto de gente que espera, unos leyendo el periódico, otros hablando por el movil, otros charlan, rien. Las horas del trabajo pasan como todos los dias. Sentada en la oficina, con una pila de documentos que esperan ser revisados y firmados. Mis compañeros cada uno sentados en sus mesas me miran y tratan de distraerme. Termina el día y vuelvo a casa. Todo sigue igual a como lo deje. Entro en la cocina y tacho otro dia del calendario. Un mes. Hace un mes que ya no estas aqui y te siento como si nunca te hubieras ido. En el contextador un mensaje de mi madre, preocupada por mi. No puedo dejarte ir, no puedo olvidarte. Llaman a la puerta, nadie responde. Su madre con la llave abre la puerta. Parece que no hay nadie, recorre las habitaciones, llama a su hija pero nadie contesta. Entra en la habitación y encuentra a su hija en la cama, dormida. Se acerca lentamente para no despertarla. Hija despierta, pero la hija no reacciona. Su tacto está frio como el hielo. Miró su cara estaba tranquila, parecía feliz. Encontro un frasco vacio al pie de la cama. ¿Porque? En la mesilla habia una carta. "Mamá te pido perdón por lo que voy a hacer, pero no puedo resistir pasar un día más sin tenerlo a mi lado. Todas las noches lo siento a mi lado y por las mañana al darme cuenta de que es mentira, el corazón se rompe un poco más. No estes triste, pues aunque lo negaramos todo yo morí el mismo día que el. Solo era un cuerpo que vagaba por el mundo. Dolía ver como todo seguía igual, que nada había cambiado. Te quiero, un beso tu niña." Tras leer la carta, su madre le acarició la cara y una debil sonrisa se colo por sus labios. Amor ya eres libre para ir detrás del amor de tu vida.
¿Puede el amor vencer a la muerte?
¿Puede el amor vencer a la muerte?
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