La habitación estaba iluminada por los rayos que se colaban a través de las ventanas. Las paredes estaba empapelada con diferentes motivos en tonos dorados y bronce. Delante de la chimena una alfombra ocultaba el suelo de madera oscura. En el centro de la habitación, una mesa de té era rodeada por un gran sofá, lleno de confortables cojines. Acada lado del sofá estaba dos pequeños sillones, del mismo color que el sofá.
Al otro lado de la habitación la pared estaba recubierta por una estanteria llena de libros que llegaba desde el suelo al techo. Delante de ésta, un gran escritorio oscuro estaba ordenado.
Al fondo de la habitación delante de una de las ventanas, en una gran jaula blanca había un pájaro de llamativos colores. Me acerqué a la jaula. Al llegar junto a ella, el pájaro no dió señales de haberse percatado de mi presencia. Miraba a través de las ventanas, con una mirada triste.
Pobre pájaro pensé. Condenado a vivir encerrado en esta bonita jaula. Me vino a la cabeza, que quizás, aquel pájaro estaría recordando los días en que volaba libremente, cuando podría abrir sus alas y abatirlas encima de una rama.
En ese momento el pájaro volvió su mirada y me miró. En sus ojos pude ver que decía dejame salir.
Ahora después de unos años me pregunto ¿por qué no le abrí? Ahora soy yo el que está encerrado en su habitación, como aquel pajarillo, esperando que alguién venga y me deje libre.
Ains ke angustia..!! prometo no volver a tener un pájaro encerrado en una jaula..
ResponderEliminarMe gusta muxo esta historia..me ha hechopensar en las cosas ke nos dejan encerrados por un tiempo, cosas k angustian..nose ..la vida,.,
Esta tela de bien, a mi me encantaria dar largas a loro, para que sea libre y le de la murga a otro....
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