jueves, 22 de julio de 2010

Lagrima

Lucho para que no escapes, aunque mis fuerzas son simples ataduras que no logran retenete.
Y te vas, dejando detrás de tí un camino humedo en mi piel. Lentamente avanzas, vences cada obtáculo que encuentras de frente. La senda de tus pasos, será recorrida por otras. Pues ya no puedo deterneros.
LLegas al final y dudas. Te balanceas y sabes que caerás, pero temes ahora, pues no sabes a donde caerás.
Debes caer y seguir tu camino. Y contigo llevarte mi lamento.

martes, 6 de julio de 2010

- ¿A qué has venido?
- ...
- Te quedas callado. Bien, no necesito tus palabras para recriminar mis actos.
- ...
- La culpa junto con la desesperación acabarán conmigo. Me recrimino por mis actos y desearía escuchar que me recriminaras. Pues tu rabia hacia mí, alviaría un poco el odio que siento por mí.
- ...

Solo después de esas palabras se escuchó el ruido de unos pasos y el sonido de la puerta al cerrarse.