A Ismael sonreir cuando las cosas le van mal, le cuesta cada día más trabajo. La ilusión se le muere a cada momento que pasa. Entra en un mundo gris del cual no puede huir; que le engullen en sus profundas entrañas.
Dejo de pelear hace tanto tiempo, que a veces, duda de si un día quizás lo hizo.
Su miedo murio junto a su esperanza de poder salir de la penumbra.
Ya todo lo ve negro, la luz se apago lentamente, como se consume la llama de una cerilla.
Apenas recuerda como era sentir el sol en su cara.
Se encoge y se abraza fuertemente sus rodillas y se queda callado, en silencio.
Solo
Cada palabra tuya hace revivir mi alma muerta. Cada sonrisa tuya hace latir a mi débil corazón. Cada latido tuyo es musica para mis oidos. A cada gesto tuyo me hago más fuerte. Cada beso tuyo me hace más feliz. Tu lo eres todo para mi.
martes, 30 de noviembre de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Lagrima
Lucho para que no escapes, aunque mis fuerzas son simples ataduras que no logran retenete.
Y te vas, dejando detrás de tí un camino humedo en mi piel. Lentamente avanzas, vences cada obtáculo que encuentras de frente. La senda de tus pasos, será recorrida por otras. Pues ya no puedo deterneros.
LLegas al final y dudas. Te balanceas y sabes que caerás, pero temes ahora, pues no sabes a donde caerás.
Debes caer y seguir tu camino. Y contigo llevarte mi lamento.
Y te vas, dejando detrás de tí un camino humedo en mi piel. Lentamente avanzas, vences cada obtáculo que encuentras de frente. La senda de tus pasos, será recorrida por otras. Pues ya no puedo deterneros.
LLegas al final y dudas. Te balanceas y sabes que caerás, pero temes ahora, pues no sabes a donde caerás.
Debes caer y seguir tu camino. Y contigo llevarte mi lamento.
martes, 6 de julio de 2010
- ¿A qué has venido?
- ...
- Te quedas callado. Bien, no necesito tus palabras para recriminar mis actos.
- ...
- La culpa junto con la desesperación acabarán conmigo. Me recrimino por mis actos y desearía escuchar que me recriminaras. Pues tu rabia hacia mí, alviaría un poco el odio que siento por mí.
- ...
Solo después de esas palabras se escuchó el ruido de unos pasos y el sonido de la puerta al cerrarse.
- ...
- Te quedas callado. Bien, no necesito tus palabras para recriminar mis actos.
- ...
- La culpa junto con la desesperación acabarán conmigo. Me recrimino por mis actos y desearía escuchar que me recriminaras. Pues tu rabia hacia mí, alviaría un poco el odio que siento por mí.
- ...
Solo después de esas palabras se escuchó el ruido de unos pasos y el sonido de la puerta al cerrarse.
domingo, 21 de marzo de 2010
Atado
Apoyada mi frente en la ventana. Con mi mirada fija en un bello caballo blanco.
Rodeado de verdes pastos, el animal atado al árbol pastaba tranquilo.
Me quede largo rato largo rato mirando a aquél corcel. Los rayos de sol hacía que su blanco palaje brillara.
Durante todo el tiempo que lo estuve observando permaneció quieto, excepto una de sus patas delanteras. Su mirada recorría los pastos esperando que llegarra alguién. Como única compañía tenía a los alegres pajaritos que revoloteaban a su alrededor.
Por unos segudos imagine la vida que debía llegar. ¿Cómo sería vivir atado?
Pensando, me fije que las personas somos como el caballo. Vivimos amarrados a un árbol.
Hacemos todo lo que se nos dice que esta bien y esperamos que nos feliciten por ello. Lo hacemos sin preguntarnos nada.
Imaginé que haría el animal si le soltaban las amarras. Y tristemente acepte la idea de que al ser liberado, se quedaría en el mismo lugar.
Desee que el caballo tirara de las cuerdas para soltarse.
Decidí ser libre.
Rodeado de verdes pastos, el animal atado al árbol pastaba tranquilo.
Me quede largo rato largo rato mirando a aquél corcel. Los rayos de sol hacía que su blanco palaje brillara.
Durante todo el tiempo que lo estuve observando permaneció quieto, excepto una de sus patas delanteras. Su mirada recorría los pastos esperando que llegarra alguién. Como única compañía tenía a los alegres pajaritos que revoloteaban a su alrededor.
Por unos segudos imagine la vida que debía llegar. ¿Cómo sería vivir atado?
Pensando, me fije que las personas somos como el caballo. Vivimos amarrados a un árbol.
Hacemos todo lo que se nos dice que esta bien y esperamos que nos feliciten por ello. Lo hacemos sin preguntarnos nada.
Imaginé que haría el animal si le soltaban las amarras. Y tristemente acepte la idea de que al ser liberado, se quedaría en el mismo lugar.
Desee que el caballo tirara de las cuerdas para soltarse.
Decidí ser libre.
domingo, 24 de enero de 2010
Yo
Puede que este equivocado ó puede que no, pero decidí:
Respirar a que me respiren.
Soñar a ser soñada.
Callar a ser callada.
Mirar a ser mirada.
Contar a ser contada.
Moverme a ser movida.
Moverme a ser movida.
Sufrir a ser sufrida.
Reír a ser reída.
Reír a ser reída.
Amar a ser amada.
Dibujar a ser dibujada.
Pensar a ser pensada.
Gritar a ser gritada.
Vivir a ser vivida.
Preferí las consecuencias, que ser una copia.
lunes, 18 de enero de 2010
Enjaulados
La habitación estaba iluminada por los rayos que se colaban a través de las ventanas. Las paredes estaba empapelada con diferentes motivos en tonos dorados y bronce. Delante de la chimena una alfombra ocultaba el suelo de madera oscura. En el centro de la habitación, una mesa de té era rodeada por un gran sofá, lleno de confortables cojines. Acada lado del sofá estaba dos pequeños sillones, del mismo color que el sofá.
Al otro lado de la habitación la pared estaba recubierta por una estanteria llena de libros que llegaba desde el suelo al techo. Delante de ésta, un gran escritorio oscuro estaba ordenado.
Al fondo de la habitación delante de una de las ventanas, en una gran jaula blanca había un pájaro de llamativos colores. Me acerqué a la jaula. Al llegar junto a ella, el pájaro no dió señales de haberse percatado de mi presencia. Miraba a través de las ventanas, con una mirada triste.
Pobre pájaro pensé. Condenado a vivir encerrado en esta bonita jaula. Me vino a la cabeza, que quizás, aquel pájaro estaría recordando los días en que volaba libremente, cuando podría abrir sus alas y abatirlas encima de una rama.
En ese momento el pájaro volvió su mirada y me miró. En sus ojos pude ver que decía dejame salir.
Ahora después de unos años me pregunto ¿por qué no le abrí? Ahora soy yo el que está encerrado en su habitación, como aquel pajarillo, esperando que alguién venga y me deje libre.
Al otro lado de la habitación la pared estaba recubierta por una estanteria llena de libros que llegaba desde el suelo al techo. Delante de ésta, un gran escritorio oscuro estaba ordenado.
Al fondo de la habitación delante de una de las ventanas, en una gran jaula blanca había un pájaro de llamativos colores. Me acerqué a la jaula. Al llegar junto a ella, el pájaro no dió señales de haberse percatado de mi presencia. Miraba a través de las ventanas, con una mirada triste.
Pobre pájaro pensé. Condenado a vivir encerrado en esta bonita jaula. Me vino a la cabeza, que quizás, aquel pájaro estaría recordando los días en que volaba libremente, cuando podría abrir sus alas y abatirlas encima de una rama.
En ese momento el pájaro volvió su mirada y me miró. En sus ojos pude ver que decía dejame salir.
Ahora después de unos años me pregunto ¿por qué no le abrí? Ahora soy yo el que está encerrado en su habitación, como aquel pajarillo, esperando que alguién venga y me deje libre.
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